Con los holandeses nada de andarse con rodeos.

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Con los holandeses nada de andarse con rodeos: honestidad y claridad desde el principio.  Si un holandés quiere algo, lo va a pedir. Si quiere decir algo, también lo hará.

 La forma en que las personas perciben las emociones de los demás puede variar según la cultura, según encuentra un estudio de la revista Psychological Science.

Encontró que los holandeses prestan más atención a las expresiones faciales, mientras que los japoneses se enfocan en el tono de voz.

Esto tiene sentido si se examinan las diferencias en las formas en que holandeses y los japoneses se comunican, señaló el investigador Akihiro Tanaka, del Instituto Waseda de Estudios Avanzados de Japón.

“Creo que los japoneses tienden a ocultar sus emociones negativas mediante sonrisas, pero es más difícil esconder las emociones negativas en la voz”, apuntó Tanaka en un comunicado de prensa de la Association for Psychological Science.

Eso significa que tal vez los japoneses estén más acostumbrados a escuchar la voz en busca de pistas emocionales. Pero podría llevar a confusiones cuando los japoneses interactúan con personas de culturas que esperan que el tono de voz y las expresiones faciales concuerden.

Por ejemplo, un holandés podría ver la sonrisa de un japonés y suponer que todo está bien y no prestar atención al tono enojado de su voz.

“Nuestros hallazgos pueden contribuir a una mejor comunicación entre culturas”, aseguró Tanaka. Es decir,  no todas las señas y gestos que forman parte de nuestra cultura, y creemos que son universales, lo son.

En Holanda, a la hora de comunicarse,  el no hablar o comprender bien el idioma puede representar una barrera.  Sabemos que el holandés es muy diferente al español y con frecuencia, dominarlo representa un reto intelectual, auditivo y fonético. Por eso hay que abrir bien los ojos y oídos  así como prestar atención a lo que se conoce como la comunicación  no verbal.

Hay algunas características distintivas que podemos observar a la hora de hablar con los holandeses.  Por lo que hace al lenguaje corporal, tienden a guardar la distancia y no son muy dados a hablar con las manos, mover su cuerpo o tocar a su interlocutor. No es común ver a los holandeses dando la clásica “palmadita en el hombro” o en la espalda de alguien.  Guardan muy bien su espacio y dejan en claro su necesidad de privacidad.  En una conversación entre holandeses,  es de suma importancia mirarse  a los ojos. Desviar la mirada a la hora de saludarse, despedirse o al interactuar en una discusión es por lo general muy mal visto.

Los holandeses van al grano

Cuando los holandeses se expresan o quieren algo  no se andan por las ramas.  Prestan mucha atención al significado literal de las frases y palabras y no recurren a frases indirectas y mucho menos a “mentirillas piadosas”. Si un holandés quiere algo,  con seguridad lo va a pedir y si quiere decir algo, también lo hará.

 Desde que son niños, a los holandeses se les inculca  el derecho a tener su propia opinión y a decir lo que piensan. Los niños holandeses pueden estar en desacuerdo con los padres y familiares y expresar sus opiniones sin temor ya que se les enseña que es importante tener una voz propia expresándose claramente. La formación de un criterio individual es de suma importancia en Holanda y esto se refleja a través de los años y en todos los ámbitos en la sociedad. Con los holandeses nada de andarse con rodeos: honestidad y claridad desde el principio.

¿Dónde queda la sal y la pimienta emocional?

Como hispanohablantes, sabemos la gran importancia que tiene el lenguaje corporal a la hora de expresarnos: movemos la manos, hacemos muchos gestos y en discusiones muchas veces alzamos la voz. Nuestras emociones se hacen notar siempre. Pero, para muchos holandeses, expresar las emociones no siempre equivale a levantar la voz, llorar o a manifestarlo físicamente. Para ellos lo importante es hablar sobre lo que sienten. Quizás sea la influencia de las telenovelas,  pero creo que a más de uno le gustaría tener un poco más de drama en su relación amorosa. (ja,ja,ja)

senor dame paciencia

Es verdad, muchos hispanohablantes no pueden comprender esa aparente  carencia del componente emocional en las conversaciones, discusiones o situaciones conflictivas en las que los holandeses suelen dejar las emociones al margen.

Sin lugar a dudas, la cultura desempeña un rol muy importante a la hora de expresar lo que queremos y hay mucho por aprender del modo en que los holandeses se comunican.  Así que sigamos con los ojos  y oídos bien abiertos para seguir aprendiendo de ellos.

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