El cuerpo de las mujeres.

Traducción de Chiara Bagnoli.

 EL CUERPO DE LAS MUJERES es el título de un documental de 25 minutos realizado por Lorena Zanardo y Marco Malfi Chindenni sobre el uso del cuerpo de la mujer en la televisión. Empezamos de una urgencia. La constatación  de que las mujeres, las mujeres reales, están desapareciendo de la televisión y que son reemplazadas por una representación grotesca, vulgar y humillante. La pérdida nos parece enorme: la cancelación de la identidad de las mujeres ocurre bajo la mirada nuestra, pero sin que haya una reacción adecuada, ni por parte de las mujeres mismas. A partir de aquí, se abrió camino la idea de seleccionar las imágenes televisivas que tuvieran en común la utilización manipuladora del cuerpo de las mujeres para contar lo que está pasando no sólo a quien nunca mira la televisión, sino a quien la ve, pero “no mira”. El objetivo es interrogarse y preguntar sobre las razones de esta cancelación, un verdadero “programa” del cual somos todos espectadores en silencio. Luego, el trabajo puso de relieve la cancelación de los rostros adultos en la televisión, el uso de la cirugía estética para cancelar cada huella del paso del tiempo y las consecuencias sociales .

Fuente:

http://www.ilcorpodelledonne.net/?page_id=259

A CONTINUACIÓN OS DEJAMOS LA TRADUCCIÓN  ESCRITA YA QUE HAY PERSONAS QUE NO TIENEN TIEMPO DE VER EL VIDEO Y SE PERDERÍAN ESTE GENIAL TEXTO QUE CON LAS IMAGENES TIENEN UNA FUERZA INCREIBLE.

EL CUERPO DE LAS MUJERES.

DE LORELLA ZANARDO Y

MARCO MALFI CHINDENNI.

He trabajado y estoy exhausta…no me imaginaba tanto cansancio y tanto aburrimiento.Ahora sé que las imágenes no son solo imágenes.Son comunicación,memoria,saber,educación…Por supuesto no me imaginaba que las imágenes televisivas fueran un espejo tan preciso de algunas costumbres…he intentado mirar adentro de ese espejo para ver quiénes somos y tal vez llegar a modificarnos si no nos gustamos….

He entendido también que a veces los espejos sirven más para esconder que para revelar.

Recuerdo cuando Marco me decía que la tellevisión  tiene un poder increíble. A pesar de que hable de la realidad y  la represente, puede disimularla.

Actualmente, la  televisión  roba,afea, mina el paisaje de la conciencia de quién la consume; nos quita las raíces y los fundamentos.

Rostros reducidos a máscaras por la cirugía estética.

Cuerpos inflados en exceso como fenómenos de circo que nos dan la idea de  una mujer falsificada e irreal.

Por eso estoy segura de que puedes ver televisión  y soportarla, pero solo aceptando que es un gran circo.

¿Quiénes somos?

¿Qué queremos?

¿Porqué todas las mujeres de Italia no bajamos a la calle protestando por la manera en que nos representan?

Las caras y cuerpos de las mujeres reales han sido escondidas. En su lugar aparecen  la proposición obsesiva, vulgar y manipulada de bocas, muslos y senos. Una remoción y una sustitución con máscaras y otros materiales.

¿Donde están las cualidades de lo femenino en las imágenes que hoy dominan?

Entonces…¿GUAPAS Y MUDAS EN LA TV?

¿Son así las mujeres que les gustan a los hombres:  “un paso adelante, un paso atrás,una provocación?

Después de años de lucha y recriminaciones para eliminar de la pantalla a  la ayudante  de los conductores, hoy vuelve la guapa y silenciosa dama de honor…la historia se repite…

No podemos divisar en la televisión una naturaleza peculiar del ser femenino,una nueva identidad original y genuina que no exista solo en oposición a la identidad masculina, excepto en raros casos de algunos canales televisivos o en horarios de baja audiencia.

La presencia de la mujer en la televisión es  de cantidad. Raramente de calidad.

La mujer propuesta parece contentar y secundar cada presunto deseo masculino, renunciando completamente a la posibilidad de SER.

Está reducida y se reduce a ser un objeto sexual, ocupada en una lucha contra el tiempo que la obliga a deformaciones monstruosas; forzada a estar en un marco, completamente muda o presentando espectáculos televisivos que no requieren alguna competencia o preparación. Es como si la mujer no pudiera más mirarse al espejo; como si no pudiera  aceptarse a si misma y aceptar su cara tal como es.

La autenticidad probablemente es uno de los derechos fundamentales de la humanidad. Pero la autenticidad requiere saber reconocer nuestros deseos y nuestras más profundas necesidades. En mi opinión,  el verdadero problema de las mujeres hoy en dia es que ya no somos capaces de reconocer nuestras necesidades. Surge así la pregunta:  ¿cómo es posible ser auténticas?

Estamos tan acostumbradas a vernos a través de los ojos de los hombres que ya no sabemos reconocer qué queremos realmente y qué nos hace felices.

Quiero decir que las mujeres nos miramos unas a otras con ojos masculinos: miramos nuestros senos, nuestros labios, nuestras arrugas y nuestros pensamientos como si fuésemos hombres. El  modelo corriente de belleza no nos representa y es  curioso que la publicidad utilice imágenes con referencias sexuales atractivas para los hombres pero con la  finalidad de atraer a un público femenino.

Estoy segura de que sin esta presión contínua del “tener que ser guapas” siguiendo cánones que no hemos elegido, nos aceptaríamos más tal y como somos. Y si es verdad que los cuerpos hablan más fuerte que las palabras,  ¿que nos están comunicando estos cuerpos?

En el programa televisivo Bagaglino, algunas semanas después del clamoroso caso Vallettopoli, Elisabetta Gregoraci confirmaba su humillante papel en el escándalo de “favores sexuales para obtener trabajo en televisión, cantando “la rumba del chupachups”.

¿ Necesitamos realmente ver en la televisión a la azafata  sádica?

¿ Necesitamos de una figura cargada de un erotismo oscuro, que probablemente induce a los hombres que vuelven del trabajo en aquel momento a no querer cambiar de canal?

¿Porqué ha pasado todo esto?

Quizás porque es así como funciona el sistema. Estos son nuestros modelos de referencia. Así funciona desde la moda hasta la política, desde el deporte y la música pop hasta la medicina.

Formar  parte de todo esto te hace una mujer fuerte, te da poder. Puesto que hemos decidido aparecer públicamente y mostrarnos como objetos de deseo, también cuando nos interpelan por nuestra profesionalidad y cuando en la pantalla hay mujeres adultas y preparadas que quizás tendrían mucho que decir.

Puesto que el único signo de atracción que conseguimos reconocer es una explícita alusión sexual, hemos orientado toda nuestra cultura hacia la estética de un clu de striptease.

Para filmar estas imágenes explícitas de partes del cuerpo femenino de las presentadoras o mujeres que participan en televisión, es necesario disponer de las cámaras antes del espectáculo para que puedan filmar senos, vaginas y muslos como en una película porno, pero estamos mirando la televisión PÚBLICA.

Cristina, última heroina de Gran Hermano, es hija del feminismo, pero lo interpreta a su manera. Antes teníamos que conquistar todo. Hoy utilizando también armas que una feminista hubiera aborrecido; ella ha creado un modelo de mujer nueva  que representa muchas contradicciones: encierra en sí misma todos los símbolos de lo femenino que ella ha manipulado para adaptarlos al mercado, pero su carácter no es sumiso  porque ” hoy para obtener éxito en este mundo hay que tener pelotas”(dice ella).

Cristina ha empezado a hablar chillando como hacían la Milo o la Biagini . Pero desde hace años las mujeres habíamos adquirido un tono de voz más adulto.

Es curioso que muchas chicas de calendario no son diferentes de la femenidad diligente, estudiosa, ambiciosa y determinada, descrita por las estadísticas de la escuela italiana. A menudo son las mismas ex niñas bravísimas que hacían la felicidad de las maestras.

Sara Tommasi, “paperetta” , “schedina” y concursante de La Isla de los Famosos  dijo: “después de 4 años de estudios en la Universidad Bocconi , fui la directora de una gran empresa . Hoy el producto soy yo: un producto que vendo en el mercado del espectáculo.

Entre los 45 músculos de la cara , excepto los que necesitamos para masticar, besar, olfatear y soplar, todos los demás sirven para expresar emociones;  cunto más articulado y complejo es el carácter ( y como carácter quiero decir nuestra más profunda esencia), más individual es la expresión de nuestra cara.

¿Qué están ocultando estas caras?

¿Por qué las mujeres ya no pueden aparecer en la pantalla con su verdadera cara?

¿Por qué  no hay alguna mujer adulta que pueda mostrar su cara?

¿Por qué esta humillación?

¿Tenemos que avergonzarnos de nuestras caras?

¿Tenemos que esconder nuestras arrugas?

¿Es una vergüenza el paso del tiempo que deja sus huellas sobre nuestro rostro?

Este es el enésimo abuso que los hombres no sufren.

Ana Magnani  le decía al maquillador que antes del rodaje no quería cubrir sus arrugas:

” Déjamelas todas , no me quites ni una , he tardado una vida en procurármelas”.

¿Qué vida quieres?

¿En qué mundo vives?

¡SOMOS MUJERES: además de piernas hay más!

Mujeres, mujeres, un universo inmenso y más.

Cuando escondemos nuestra cara renunciamos a nuestra unicidad y entonces a nuestra alma.

La cara expresa nuestra autenticidad. En primer lugar consideremos su exposición directa, sin máscaras para que luzca su  digna desnudez. Es la cara que empieza y hace posible cada discurso y también es el fundamento de las relaciones humanas.

¿Estas caras (manipuladas) hacen que la conversación sea posible?

La cara del otro/otra nos envuelve, nos pregunta, nos hace responsables. La cara lleva un mensaje consigo: vulnerabilidad absoluta. Y es por eso que la camuflamos, la escondemos, la decoramos y hasta la modificamos con cirugía. Esto explica porqué es tan dificil aceptar nuestra cara: es como mirar fijamente su vulnerabilidad absoluta.

Entonces ¿ cómo podemos permanecer vulnerables, cómo podemos permanecer iguales a nosotras mismas en un mundo donde eres un vencedor solo si eres invulnerable y feroz?

¡Qué dificil elección!

¿Invulnerables entre los/las vencedoras o vulnerables y que te olviden?

Sin embargo, la vulnerabilidad es lo más fascinante de la cara. Pier Paolo Pasolini había entendido hace ya tiempo que la televisión estaba a punto de destruir la poesia potencialmente expresada por el rostro humano . Pasolini tenía un sentido agudo de la realidad del rostro humano, como un lugar donde se encuentran las energías vitales que explotan en la expresión; es decir, en algo  asimétrico, individual, impuro, compuesto, en fín, en algo atípico.

¿Qué  les ha pasado a las caras de las mujeres ?

¿Y a lo femenino expresado por cada rostro en su unicidad?

Mientras envejezco, yo revelo mi carácter y por carácter entiendo decir todo lo que he vivido y queda plasmado en mi cara y la cara la creo yo misma con mis costumbres, con las amistades que he tenido, con mi peculiaridad, con mis ambiciones, con los amores que he encontrado y que he soñado, con los hijos que he criado .

“Honra el rostro del anciano” escrito en el Levítico 19.32 .

De hecho es un deber de la ciudadanía mostrar su rostro en público, sin esconderlo como hoy se hace con la cirugía estética. No es poca cosa el daño que se produce cuando las caras que envejecen tienen escasa visibilidad, cuando se exponen al público solo las caras depiladas, maquilladas y convertidas en telegénicas para vender un producto mercantil o político.

Hoy hay muchas mujeres que han conseguido poder y fama en la tele y muchas son mujeres maduras con una historia personal, pero ¿ qué tipo de verdad nos proponen sus caras?

¿Qué modelo  femenino pueden proponer a las mujeres más jóvenes con las que parecen competir cuando de estética se trata?

No hay ni una mujer que proponga una alternativa a la dictadura de los cuerpos perfectos. Las escasas imágenes de mujeres adultas no artificiales son feroces. Hienas que se ensañan con mujeres jóvenes cuando la comparación estética es desigual, asistimos al escarnio, a la humillación de la joven por la mayor.

Si las caras no muestran más su vulnerabilidad ¿dónde podemos encontrar las razones de la comprensión, la exigencia de sinceridad, la necesidad de respuestas sobre las cuales se funda la cohesión social?

Entonces no hagamos el lifting a nuestra cara, sino a nuestras ideas y así descubriremos que muchas ideas han madurado en nosotras mientras veíamos cada día en la televisión  el espectáculo de la belleza, de la juventud, de la sexualidad y de la perfección corpórea que en realidad sirven para esconder  a nosotras y a los demás la calidad de nuestra personalidad. Tal vez esta es la parte nuestra, porque desde la infancia nos han enseñado que parecer es más importante que ser, corriendo así el riesgo de morir desconocidas por nosotras mismas y por los demás.

En la escuela primaria, para separar un escrito de otro, la maestra nos aconsejaba que dibujáramos ‘greguitas'(elementos decorativos y marcos). La tele pulula de muchas mujeres “grechine”. Algunas proponen el leiv motiv  erótico, otras son simplemente un agradable decoro, caras jóvenes y frescas que hacen de adorno, de figuritas, de marcos…

Loredana Lipperini autora del libro “Aún de la parte de las niñas” nos recuerda que, escondidas debajo del sostén y de los labios inflados, que también la más inteligente de las huéspedes de un debate se siente obligada a mostrarse, a diferencia de los colegas varones. Hay un malentendido concepto, según el cual una persona libre de los estereotipos, puede utilizarlos para divertirse. Pero jugar con los símbolos y los estereotipos requiere un conocimiento tan potente y grande del mismo juego que es muy difícil no quemarse.

¿Se puede permitir que nos exhiban debajo de una mesa transparente de plástico?

¿Se puede hacer de patas de mesa, pasar horas acurrucada ahí debajo manteniendo la superficialidad del juego sin que en alguna recóndita parte de nuestro interior no se produzca una herida?

¿Y quién está del otro lado de la pantalla?  ¿Qué sentimos?

En la tele hay un hombre que pone a una mujer debajo de una mesa…en aquella época alguien intentó protestar, pero los autores y el presentador Mammuccari se indignaron porque “la chica es una escultura viviente” y en la caja-mesa transparente tenía agujeros para respirar.

Era un programa en el que se humillaba constantemente a las  mujeres del público o a las que trabajaban en el programa.

Una alternativa a la humillación es la incompetencia. Chicas conductoras de programas , sin ninguna experiencia, sin algo qué decir; que están allí por ser atractivas, inconscientes y que contribuyen a dar una imagen femenina de extrema superficialidad e inconsistencia.

Muchas de las mujeres adultas de la tv italiana son tan experimentadas como los hombres y por eso parecen sentirse obligadas a adoptar el mismo modo brusco. Al punto de llegar a tratar con sútil desprecio a sus colegas más jovenes y con menos experiencia como haría un prevaricador, pero con diferentes modalidades.

Siempre he creído que la televisión no me interesaba, que no le interesaba a los millones de mujeres que trabajan, se esfuerzan, que tienen una finalidad en la vida. Pero estas imágenes saltan fuera de la televisión y entran en nuestras casas, alimentan las fantasías, ocupan los ojos de nuestros hijos e hijas, invaden el mundo .

Entra en juego así la supervivencia de nuestra identidad.

¿Porqué no reaccionamos ?

¿Porqué no nos presentamos en y con nuestra verdad(física)?

¿Porqué aceptamos esta humillación continua?

¿ Porqué no nos ocupamos de nuestros derechos?

¿ Qué tememos?

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